18 diciembre 2007

Un torrente de partículas arrasa una galaxia vecina



18/12/2007 EFE
Imagen distribuida por la NASA en la que se muestra la estela del agujero negro.Foto: NASA/CXC/CfA/D.Evans et al.
Los telescopios de la NASA han detectado el agujero negro de una galaxia cuyo torrente de partículas está arrasando una constelación vecina, informó hoy la agencia espacial estadounidense. "Esta violencia galáctica nunca antes vista puede tener un profundo efecto en los planetas que están a su paso y desencadenar una explosión en la formación de estrellas", dijo la NASA en un comunicado.
El sistema, identificado como "3C321", contiene dos galaxias y los datos proporcionados por el observatorio espacial muestran que en el núcleo de cada una de ellas hay un agujero negro. Sin embargo, las imágenes enviadas por los telescopios Chandra, Spitzer y Hubble muestran que la mayor tiene una vertiente de partículas que emana desde las proximidades de su agujero negro. "Hemos visto muchos torrentes producidos por agujeros negros, pero esta es la primera vez que detectamos uno que embiste otra galaxia", indicó Dan Evans, científico del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian y autor principal del estudio publicado en la revista "The Astrophysical Journal". Según los astrónomos, es probable que ambas galaxias cuenten con sistemas planetarios pero advierten de que nada podría sobrevivir al torrente de partículas.
Los torrentes que surgen de los agujeros negros producen una enorme cantidad de radiación, especialmente de rayos X y Gamma. El efecto combinado de esta radiación y de las partículas que se desplazan, a casi la velocidad de la luz, podría dañar la atmósfera de los planetas. "Primero que nada, su enorme lluvia de rayos Gamma probablemente destruiría su capa de ozono", indicó Evans en una conferencia de prensa telefónica. "Hay centenares de millones de estrellas en su paso. Casi con seguridad algunas de ellas tienen planetas", indicó Martin Hardcastle, astrofísico de la Universidad de Hertforshire, Reino Unido.
Los astrónomos advirtieron que no existe ningún peligro de que el fenómeno llegue a afectar a la Tierra pues está ocurriendo a una distancia de 1.400 millones de años luz, es decir a unos 10.000 billones de kilómetros.
Además de los telescopios de la NASA, el descubrimiento se realizó con aportaciones de los telescopios MERLIN, del Reino Unido, y el "Very Large Array", en el estado de Nuevo México.

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